Cervezas

La cerveza artesanal crea nuevas oportunidades de negocio en el segmento de consumidores gourmet

La industria de cerveza en España es una de las más dinámicas del mundo. Por algo ocupa el cuarto lugar en producción –con 105 millones de hectolitros anuales– y el tercero en exportación –con 3,223 millones de litros–, por detrás de México y Reino Unido.

¿Qué hay de la cerveza artesanal? Los empresarios del sector coinciden en que es un segmento relativamente nuevo que está tomando impulso gracias a la mayor culturización sobre esta bebida ancestral. También advierten que no es una moda sino una categoría que ya está en el radar de unos 63 millones de consumidores que anualmente consumen entre 60 y 62 litros per cápita. Su edad fluctúa entre 21 y 50 años y el perfil específico varía según el tipo de consumo que realiza: ya sea para llevar o para consumir en punto de venta. Así por ejemplo, el cliente que
19 consume en el establecimiento tiene entre 21 y 35 años, pertenece a un nivel socioeconómico medio/alto.

En todo caso, coinciden los emprendedores del sector, son hombres y mujeres (en una proporción de 6 a 4) que buscan conocer más sobre esta bebida y con un sentido de pertenencia a un movimiento que goza de cierto glamour.

Propuesta de valor

La cerveza artesanal constituye un imán para el consumidor. Su atractivo radica en los ingredientes y método de elaboración; pero también en la botella, envasado, diseño de la etiqueta y, por supuesto, nombres tan peculiares como Mala Vida (Cervesa del Montseny/Barcelona), Sagra, Milana Bonita (Valladolid) o La Virgen de castañas (Madrid).

Canales de distribución

La popularidad en aumento de la cerveza artesanal es un factor clave que impulsa el surgimiento de nuevos conceptos, al grado que la Asociación Productores de cerveza de España estima que en 2017 se abrió una nueva cervecería cada 2.5 días; cada una tratando de innovar.

Cada modelo tiene un canal de distribución. Las tiendas, boutiques y bares se van por la venta directa al ofrecer in situ el producto al consumidor; en tanto, los establecimientos que también producen aluden a una red de distribución que acerca sus productos a los diferentes puntos de venta: bares, restaurantes y tiendas/boutiques.